​Un plato tradicional marinero, sabroso y reconfortante. Es perfecto para preparar con antelación, ya que necesita enfriarse bien para poder cortarlo en rodajas

Esta receta me la traje de Asturias tras unas vacaciones inolvidables en las que, además de disfrutar de esa comunidad maravillosa, ¡nos vinimos con unos cuantos kilos de más!​Un amigo asturiano nos preparó unas rutas gastronómicas en las que probamos las mejores especialidades de los restaurantes de la zona. Fue allí donde descubrimos el auténtico bonito en rollo, y su madre, generosamente, me regaló su receta familiar. Hoy me hace mucha ilusión compartirla con todos vosotros

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Raciones: 4 – 6 personas
​Ingredientes
​Para la masa de los rollos:
​3/4 kg de bonito fresco (limpio de piel y espinas)
​100 g de jamón con tocino
​2 pimientos de lata (piquillo o morrones)
​1 huevo cocido
​Aceitunas rellenas (al gusto)
​La miga de un poco menos de medio bollo de pan
​Un poco de leche (para remojar el pan)
​1 huevo batido
​Harina (para moldear y enharinar)
​Sal, ajo y perejil picados
​Para la salsa y cocción:
​1 cebolla grande
​2 dientes de ajo
​1 rama de perejil
​1/2 vaso de vino blanco
​Aceite de oliva
​Paso a paso
​Preparar la masa:
Pica el bonito finamente. Sazónalo con ajo, perejil y sal al gusto. Agrega el jamón picado, los pimientos picados, el huevo cocido picado y las aceitunas (algunas picadas y otras enteras).
​Amasar e integrar:
Moja la miga de pan en leche, escúrrela bien exprimiéndola con las manos e incorpórala a la mezcla. Añade la mitad del vino blanco y el huevo batido. Amasa bien todo junto con las manos hasta obtener una mezcla homogénea.
​Formar y sellar los rollos:
Con la ayuda de un poco de harina, divide la masa y forma dos rollos iguales. Pásalos ligeramente por harina y fríelos en abundante aceite bien caliente hasta que queden dorados por fuera. Retíralos y reserva el aceite de la fritura.
​Montar la base en la tartera:
Corta la cebolla en rodajas finas y colócala cubriendo todo el fondo de una tartera o cazuela baja. Acomoda los dos rollos sobre la cama de cebolla. Cuela el aceite caliente de haber frito los rollos y vierte un poco por encima.
​El majado tradicional:
En un mortero, machaca los 2 dientes de ajo restantes con la rama de perejil. Deslíelo con el vino blanco sobrante y agrégalo a la tartera sobre los rollos.
​Cocción lenta:
Tapa la tartera y deja cocer a fuego lento durante aproximadamente 30 minutos. Da la vuelta a los rollos con mucho cuidado a mitad de cocción para que se hagan por igual y queden tiernos.
​El secreto asturiano: Deja enfriar los rollos por completo antes de cortarlos en rodajas; si intentas cortarlos en caliente, se desmoronarán. Sirve las rodajas bañadas con su salsa caliente o si lo prefieres con salsa de tomate. También se pueden comer frios con mayonesa

¡Un buen pan al lado es obligatorio!

Y mas…

Tres comportamientos que alejan a la gente —y que, quien más o quien menos, todos hemos tenido alguna vez— son aquellos que, aunque rara vez rompen las relaciones de golpe, las desgastan poco a poco. Por lo general, nadie te lo dirá: simplemente se irán alejando.

Existen tres hábitos en nuestra forma de comunicarnos que suelen causar este distanciamiento (el que esté libre de culpa…):

Escuchar solo para responder: Escuchar lo justo para desviar la conversación hacia nuestras propias experiencias, problemas u opiniones hace que la otra persona no se sienta realmente escuchada ni acompañada.

La queja constante: Aunque todos necesitamos desahogarnos, quejarnos todo el tiempo y transmitir únicamente malestar agota emocionalmente a los demás y demuestra falta de empatía.

La sinceridad sin filtro: Decir todo lo que se nos pasa por la cabeza sin pensar en cómo afectará al otro no es honestidad, sino una falta de empatía, educación y conciencia emocional.

Todos podemos caer en estas conductas. Lo importante no es juzgarnos, sino tomar conciencia de cómo hacemos sentir a las personas que tenemos cerca para cuidar nuestros vínculos.

Hasta la próxima semana.

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