​Hace años —no sé cuántos—, en una conocida línea aérea española se servían a los pasajeros de la clase preferente platos preparados con recetas de Sergi Arola.​Las recetas se publicaban en la revista de a bordo.​Hoy os traigo esta.​Es una receta sin mucha complicación, no es cara y resulta muy aparente para una comida un poco especial.​Espero que os guste

Ingredientes para 4 personas:

2 codillos salmuerizados de 800 gr cada uno aproximadamente.

1 cebolla.

4 clavos de olor.

2 zanahorias.

1 hoja de laurel.

12 cebollitas francesas.

200 gr de dulce de membrillo.

100 gr de piñones.

30 gr de mantequilla.

Sal fina.

1 dl de aceite de oliva virgen extra.

Elaboración:

Cocer los codillos, cubiertos de agua, a fuego suave, con las cebollas y las zanahorias peladas, los clavos y el laurel, hasta que estén tiernos.

Envolver las cebollitas en papel de aluminio, con aceite y sal fina. Poner en el horno precalentado a 180º C y asar durante 20 minutos. Sacarlas, dejarlas templar un poco y pelarlas. Saltearlas en una sartén con aceite de oliva y mantequilla a partes iguales hasta que estén doradas, teniendo precaución de que no se rompan. Reservar.

Cortar el dulce de membrillo (cuanto más oscuro, mejor calidad) en dados de 2 x 2 cm y pasar por una sartén bien caliente, lo justo para dorar cada una de las caras. Reservar.

Una vez cocidos los codillos, retirar del fuego y dejarlos templar en el caldo de cocción. Separar la carne, dejándola bien limpia. Hacer cuatro raciones, tratando de romperlos lo menos posible.

Introducir el codillo al horno a 180º C con un poco del caldo de cocción, y calentar regando frecuentemente con el caldo, hasta que el codillo se caramelice y el caldo de cocción se convierta en un jugo.

En una sartén con mantequilla, a fuego moderado, poner los piñones y saltear lentamente, sin parar de mover, hasta que se doren homogéneamente. Eliminar la grasa extendiéndolos sobre un papel de cocina.

Montar el plato poniendo el codillo glaseado con un poco del jugo de la cocción, las cebollitas doradas, el membrillo y los piñones, todo ello bien caliente.

Y más…

​He descubierto que hay una aplicación de citas para gente progresista; se llama Fyra y la llaman el «Tinder rojo».​¿Te parece una tontería? Puede que tenga sentido.​En este clima de polarización donde la derecha está dejando de lado valores democráticos como el feminismo o el antirracismo, por poner algún ejemplo, puede haber personas que no contemplen la posibilidad de tener una relación con un votante de Vox o simpatizante de Alvise. Esto puede marcar un abismo emocional, y de ahí nace esta aplicación: cero sorpresas en lo que se refiere a ideología.​¿Será suficiente para encontrar la pareja adecuada?

Para ver más recetas pincha aquí