(Con bacalao congelado al punto de sal)
Ya sé que el bacalao al pil pil se hace con bacalao salado que hay que desalar en agua durante tres días, etc., etc. Pero si quieres hacer un bacalao rico y fácil (no lo llames al pilpil si así te quedas más a gusto), creo que esta es una buena manera.
Ingredientes
Bacalao congelado al punto de sal (yo lo compro en Mercadona)
Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
3 dientes de ajo
1 cayena
Dejamos descongelar el bacalao de un día para otro en la nevera.
Sacamos de su envase y lo escurrimos y aplastamos muy bien para sacarle la mayor cantidad de agua posible, secándolo con papel de cocina. Reservamos.
Pelamos y cortamos en rodajas finitas los ajos.
En una cazuela ponemos el AOVE (lo suficiente para que cubra bien el fondo).
Añadimos los ajos laminados.
Ponemos al fuego y los dejamos dorar un poco.
Sacamos los ajos y reservamos.
Retiramos del fuego la cazuela.
Dejamos templar un poco el aceite.
Añadimos los trozos de bacalao con la piel para arriba y volvemos a poner la cazuela a fuego bajo.
Vamos moviendo la cazuela. Realiza un movimiento rotatorio y rítmico, como si dibujaras pequeños círculos paralelos al suelo, y veremos que el bacalao va soltando un líquido blanco. Siempre a fuego lento.
Cuando veamos que va a hervir, retiramos del fuego sin dejar de mover durante 3 minutos más o menos, volvemos a poner al fuego, sin dejar de mover, y repetimos la operación hasta que veamos que el bacalao ha soltado bastante gelatina (el líquido blanco).
En una de estas veces le damos la vuelta a las tajadas para que se hagan bien y terminamos con la piel hacia abajo.
Ponemos una guindilla cayena a la que le quitamos las semillas para que no pique demasiado.
Sacamos los trozos de bacalao a un plato y, con un colador metálico, batimos la salsa que tenemos en la cazuela con movimientos circulares hasta que veas que la salsa engorda y toma cuerpo.
Devuelves el bacalao y los ajos a la cazuela y riegas con la salsa.
Lo puedes dejar de un día para otro.
A la hora de calentar, ten mucho cuidado de que no hierva y mueve la cazuela todo el rato
Y más
¿Todas las opiniones son respetables? Solemos decir: «Respeto tu opinión aunque no la comparto». Pues no, ya va siendo hora de que pongamos las cosas en su sitio.Se debe respetar el derecho fundamental de cualquier persona a opinar, pero si lo que sostiene es un disparate, se basa en bulos, carece de un mínimo esfuerzo argumentativo o contradice el sustento científico, no hay por qué respetarlo.Debemos dejar de validar y respetar opiniones que no son respetables, cuya presencia es cada vez mayor en el debate público. Para profundizar en esta idea, resulta muy útil acudir al filósofo José Antonio Marina, quien lo explica y razona con rigor.
Hasta la próxima semana
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