​Cada casa tiene su manera de hacer la ensaladilla rusa y hoy quiero compartir con vosotros la mía. Para mí, el ingrediente más importante es la mayonesa, así que vamos a prestarle especial atención.

​Ingredientes de la ensaladilla:
​4 patatas medianas
​2 zanahorias medianas
​3 huevos
​200 g de aceitunas rellenas de pimiento morrón
​4 pepinillos agridulces
​200 g de atún al natural
​Sal
​Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
​Vinagre de vino
​Mayonesa
​Paso a paso:
​En un cazo con abundante agua fría ponemos las patatas, las zanahorias, los huevos (reserva una yema para rallarla encima de la ensaladilla cuando esté lista) y un poco de sal. Cocinamos todo hasta que las patatas estén en su punto exacto. El truco: al pincharlas con un cuchillo afilado, deben sentirse blandas y deslizarse sin quedarse enganchadas en la hoja. (Ojo: retira los huevos a los 10 minutos para que no se pasen de cocción).
​Sacamos los ingredientes a un recipiente. Cuando estén templados, pelamos las patatas, las zanahorias y los huevos. Lo ponemos todo en un bol y lo aplastamos suavemente con un prensapatatas de zigzag, sin ensañarnos ni machacarlo en exceso.
​Una vez listo (no importa si quedan trozos irregulares), añadimos las aceitunas cortadas en rodajas, los pepinillos picados y el atún bien escurrido. (Podemos sustituir el atún por langostinos o gambas cocidas).
​Sazonamos con un poco de sal, un chorrito de vinagre de Jerez y un hilo de AOVE. Tapamos y dejamos enfriar en la nevera, si queremos, hasta el día siguiente.
​Ya solo falta añadir la mayonesa integrarlo todo, rallar la yema de huevo y dejar enfriar un par de horas más.

Receta de la mayonesa
​Ingredientes:

​1 huevo
​1 pizca de sal
​1 chorrito de vinagre o de zumo de limón
​150 ml de aceite (mitad de oliva 0,4º y mitad de girasol)
​Elaboración:
Ponemos todos los ingredientes en el vaso de la batidora. Introducimos el brazo hasta el fondo, arrancamos y, sin moverlo, dejamos que la mezcla empiece a emulsionar. Cuando haya ligado, subimos y bajamos suavemente para integrar el resto del aceite.


​Una pequeña reflexión para el postre
​Fijaos en un detalle de la receta: para que la ensaladilla quede rica, hay que tratar los ingredientes en su justa medida. Si nos apresuramos, los prensamos demasiado o no los cortamos con cuidado, el plato se echa a perder. Y con la mayonesa pasa igual: si metemos la batidora con prisa y torpeza, la salsa se corta. En fin, que hay que medir bien el proceso, en su justa medida y sin pasarse.
​Con la vida cotidiana ocurre exactamente lo mismo. Seguro que te ha pasado más de una vez: alguien te dice algo que te molesta, lo suelta en solo cinco segundos, pero tú puedes pasar horas, días o semanas rumiando qué dijo, cómo lo dijo o qué le tendrías que haber contestado.
​Esa insistencia solo sirve para estresarnos y hacernos daño; prolongar esa costumbre termina pasándonos factura a la salud. Mientras nosotras seguimos dándole vueltas al asunto, esa persona ya se ha olvidado por completo de lo que dijo.
​Al igual que en la cocina, hay que aprender a no «sobreprocesar» las cosas. Toca aprender a soltar, a relativizar y a dar a las palabras ajenas su justa medida. ¿Es fácil? Seguro que no, pero no está de más intentarlo para que la vida no se nos corte.


​¡Hasta la semana que viene!

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