“La salud laboral es un indicador de civilización”, nos recuerda Yuval Noah Harari, mas las cifras por esta razón en España nos muestran hasta qué punto seguimos lejos de merecer el título que señala el célebre escritor e historiador israelí. Un asunto que acaba de incidir igualmente el sindicato UGT Almería, reclamando a las empresas la aplicación inmediata de medidas que alivien el calor extremo en los centros de trabajo de la provincia, especialmente en los sectores de la agricultura y construcción. La organización sindical señala que la exposición a temperaturas elevadas puede provocar «daños graves» para la salud, como agotamiento por calor, deshidratación y golpes de calor.
También, la llegada de la primera ola de calor ha desatado las alertas de las autoridades españolas ante la evidencia del impacto que las temperaturas extremas tienen sobre la salud de las personas. La Inspección de Trabajo ha remitido esta semana unos cien mil avisos a empresas de los sectores más afectados para informales de la obligación de garantizar la seguridad y salud de las personas trabajadoras frente a las elevadas temperaturas, así como de la normativa aplicable.
No es un requerimiento contra nadie, señalan desde el Gobierno, al contrario, es a favor de todo el mundo para que conozcan la normativa a aplicar, pues no en vano estas altas temperaturas han provocado esta semana la muerte de un hombre de 68 años en Almería por golpe de calor. No es el único afectado pues entre el 11 de mayo y el 14 de junio, Andalucía contabilizó 427 urgencias relacionadas con patologías derivadas de las altas temperaturas, mientras que a nivel nacional se estiman que durante el pasado año 3.832 muertes fueron atribuidas al calor, un 87,6% más que en 2024.
Las muertes por temperaturas extremas en el trabajo son una realidad que va en aumento, especialmente en el contexto de olas de calor cada vez más prolongadas e intensas como consecuencia del cambio climático y Almería es una buena muestra de ello. No sirve de nada tener una de las mejores normas preventivas de Europa, como aseguran los sindicatos, si no se aplica.
Las muertes por calor en el trabajo no son accidentes: son previsibles y evitables, y, sin embargo, demasiadas empresas siguen sin tomarse en serio este riesgo. La normativa laboral no puede ignorar la realidad de lo que es trabajar al sol en este país, pues trabajar no puede, de ningún modo, ser a costa de la salud ni de la vida de nadie.
