El concejal delegado de Servicios Urbanos del Ayuntamiento de Níjar, Juan Carlos Agenjo Ramos, junto a una agente de la policía local, hacen a través de Facebook un llamamiento a la responsabilidad ciudadana para el cumplimiento de normas cívicas y de convivencia para el cuidado del entorno, y hacer de Níjar “un lugar mejor para vivir y visitar”.
Ignoro si la excelencia que el edil pretende para Níjar en su arenga va dirigida a las mismas personas que todavía esperan su respuesta cuando la negligencia parte del propio consistorio. Es el caso del reciente corte de agua que, sin previo aviso, han sufrido durante más de cinco horas los vecinos de San José. Otro más.
El cuidado medioambiental de las poblaciones no puede, en efecto, depender únicamente de la actuación de las administraciones públicas, pero tampoco recaer en los hábitos individuales de la ciudadanía. Se trata de una responsabilidad compartida: los ayuntamientos deben crear las condiciones, los servicios y las normas necesarias adecuadas para proteger el entorno urbano, mientras que la ciudadanía debe participar activamente en su cumplimiento, mejora y vigilancia cotidiana.
Sin embargo en San José y otras poblaciones aledañas dentro de este maravilloso espacio natural que es el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar sufren una notable degradación de su entorno natural y urbano debido a una falta evidente de civismo. Una actitud focalizada en el impacto de la masificación, la mala gestión de los residuos y la necesidad evidente de una mayor conciencia ecológica.
Por desgracia, cada vez es más común encontrar restos de comida, plásticos, latas o colillas, enseres diversos en playas, caminos, parques y calles. Comportamientos de ciertos individuos que demuestran una falta absoluta de respeto hacia la naturaleza, y también hacia el resto de ciudadanos que desean disfrutar de un entorno limpio y saludable. Una falta de civismo que no solo ensucia el paisaje, sino que también pone el peligro a los animales, contamina el suelo y contribuye al deterioro de lugares que pertenecen a todos. Residuos que en ocasiones tardan años en desaparecer, por lo que estas acciones irresponsables puede tener consecuencias durante mucho tiempo.
Una ciudad sostenible requiere normas claras, recursos suficientes y decisiones municipales coherentes con los objetivos ambientales. Cuidar del medio ambiente no debería considerarse una opción, sino una responsabilidad común, cuyo compromiso y responsabilidad también recae sobre el Gobierno municipal en su condición de administración más cercana a la ciudadanía. Sin embargo, el Ayuntamiento de Níjar sigue defraudando a sus vecinos, como así lo ponen de manifiesto cada vez.
Solo desde la cooperación entre ayuntamientos, ciudadanía, centros educativos, empresas y asociaciones será posible construir un Níjar que proteja la naturaleza, mejore la calidad de vida y garantice un futuro más sostenible a las próximas generaciones.
