En política, comunicare los logros de una gestión es legítimo e incluso necesario, mas  el problema aparece cuando esa comunicación deja de ser rendición de cuentas y cada dato se convierte en una pieza de propaganda. Ejemplo elocuente de este tipo de divulgación nos la ofrece con frecuencia la vicepresidenta tercera y consejera de Economía, Hacienda y Fondos Europeos de la Junta de Andalucía, Carolina España, que, encantada de conocerse, cada vez que se sube la pulpito institucional para comunicar sus profecías despoja hasta el mismísimo Jeremías. No tendrá queja el presidente Juanma Moreno.

En su última proclama España destaca, entre otras, el avance de Andalucía en su convergencia con España y también en comparación con su entorno europeo. A pesar de la arenga de la vicepresidenta subrayando “el avance de Andalucía en su convergencia con España”, la confluencia de esta tierra con otras poblaciones sigue siendo un proceso incompleto en la Comunidad, por las distancia que aún les separa con otros territorios del Estado y también de su entorno comunitario en términos de PIB per cápita.  

No va mejor el crecimiento del empleo a pesar del optimismo desmesurado desprendido por la gobernanta popular en su último comunicado: la EPA del pasado mes de junio indicaba una tasa de paro en Andalucía del 14,6%, más de cuatro puntos por encima de la media nacional, tan solo superada por Ceuta y Melilla. Unos datos que confirman que, aunque la Comunidad avanza, aún persisten importantes brechas estructurales que hipotecan su desarrollo. Un déficit que debe impulsar el reto de seguir progresando con crecimientos superiores a la media nacional, elevando la productividad, mejorando el desempleo, reforzando la formación, y atrayendo inversión innovadora para poder acercarse al desarrollo de las regiones más avanzadas, según diversos estudios.

Solo así Andalucía podrá reducir de forma más clara la distancia que todavía la separa del promedio español y comunitario, y no con las proclamas que periódicamente suelta la vicepresidenta de esta tierra para celebración de ella misma. Los ciudadanos entienden que la confianza pública se construye más con sinceridad que con eslóganes.