Después de que el malvado Skeletor invadiera su planeta natal, Adam, refugiado en la Tierra, tiene que volver a casa para salvar a su familia y recuperar su fuerza.

Quizás os acordáis de los juguetes de He-Man de los 80 y 90. Estos juguetes fueron creados por Mattel, la misma empresa que creó nuestra pluriempleada favorita, Barbie. En 2023 la película de Barbie arrasó en taquilla, recaudando 1.4 mil millones de dólares. Mattel puso su fe en directora Greta Gerwig, y ella creó una película que critica los efectos del patriarcado sobre los juguetes guiados hacia niñas pero sin criticar la marca de Barbie en sí. Con He-Man, Mattel ha querido recrear el mismo éxito de Barbie pero con resultados muy distintos.

Donde Barbie destaca como un pozo de creatividad sin fin por sus múltiples facetas, He-Man solo tiene una misión, ser fuerte y matar a Skeletor. Esto desemboca en una película muy genérica sin mucho que destacar salvo la interpretación de Jared Leto como el malvado Skeletor. Los efectos visuales son bastante penosos y los personajes de reparto existen solo para hacer marketing para los juguetes.

Pero quizás el crimen más grande de la película sea el énfasis que hacen sobre la importancia de la comunicación. El personaje de Adam consigue un trabajo de recursos humanos en su estancia en la Tierra, esto hace que tenga preferencia por comunicarse en equipo que en darse hostias como panes. El problema viene cuando la película nos dice que la comunicación es la mejor alternativa, pero todas las situaciones que vemos acaban resolviéndose a base de tortas.

Estos mensajes mixtos hacen que He-Man no solo sea una película del montón, sino que encima tiene un mensaje peligroso para los jóvenes expectadores. La violencia es la solución. Que la película de He-Man de 1987 y esta del 2026 tengan el mismo mensaje, refleja lo mucho que le queda a Hollywood por aprender a la hora de hacer películas guiadas hacia niños.