La gestión municipal no puede medirse únicamente por discursos, fotografías institucionales, visitas, cortes de cintas, o promesas lanzadas cada día, un menester que el alcalde de Níjar, José Francisco Garrido, demuestra sobradas capacidades.

El regidor nijareño llegó al cargo, además de con el apoyo de VOX, con compromisos que generaron expectativas entre la ciudadanía: mejoras en los servicios públicos, mantenimiento adecuado de playas, calles y jardines, espacios comunes, atención a los barrios… Mas la distancia entre lo anunciado y realizado durante su mandato se ha convertido en una de las principales fuentes de descontento entre los vecinos.

Entre ellas, no la única, los continuos cortes de suministro eléctrico que sufre la población nijareña. Un problema que no es nuevo y que se agrava en época estival cuando los residentes se multiplican. En efecto, como señala Garrido en su lamento epistolar, “no estamos ante una incidencia puntual ni aislada, sino ante una problemática que se repite año tras año”. Sin embargo, el conflicto, además de la impasividad de la compañía eléctrica, permanece enquistado ante la incompetencia del Gobierno municipal a la hora de abordar una problemática que perjudica tanto a vecinos como a los establecimientos comerciales de esta Villa.

La ciudadanía está harta de la falta de respuestas adecuadas y eficaces ante los problemas que afectan directamente a su calidad de vida, además de los habituales cortes de suministro eléctrico, y de los que ahora el alcalde, profundamente preocupado e indignado, “exige soluciones” mediante comunicado de prensa. Una reparación que, en cambio, sí ha llegado al Ayuntamiento de Almería que acaba de firmar con la compañía Endesa un convenio de colaboración para reforzar la red eléctrica en la ciudad y acabar con los cortes de suministro, para lo que se incorporarán cinco nuevos centros de transformación en otros tantos barrios de la capital.

Quien asume la responsabilidad de gobierno también admite la obligación de responder con eficacia a los problemas de la ciudadanía, más allá de una nota de prensa mostrando su enfado. Otra señal inequívoca de una Administración que no actúa con la eficacia necesaria, mientras la población se muestra harta de promesas incumplidas que afectan a su vida cotidiana, mucho más ante un problema de sobra conocido como es el de los continuos cortes o bajadas de tensión de energía eléctrica.

El deterioro de infraestructuras, limpieza insuficiente, o la falta de planificación de determinadas actuaciones tan frecuentes en esta tierra, entre otras, no son cuestiones triviales. Son señales de una administración  que no está escuchando con suficiente atención a sus vecinos o que, escuchando, no actúa con la eficacia necesaria. La confianza ciudadana no se mantiene con actos para la galería, palabras, o escritos afligidos, sino con resultados y los del alcalde de Níjar se encuentran en números rojos.