Transitando despreocupado por las calles de San José-Níjar advierto en el tablón de anuncios del barrio, es decir, en sus árboles, muros o farolas, la colocación de un cartel ofreciendo trabajo: ¿Quieres trabajar en el quiosco de prensa de San José?, reza el pasquín junto a las condiciones laborales del empleo. No contemple el anuncio como una posible oferta de interés personal, pues aun cuando sospecho podía superar los requisitos exigidos por Paco para el puesto, mi DNI delataría la inviabilidad del intento. Pero sí celebré la contumacia de su propietario por mantener abierto un tipo de establecimiento que hoy se encuentra en vía de extinción en todo el país.
En efecto, cada vez hay menos quioscos de prensa en España, una realidad preocupante que refleja el declive progresivo de estos puestos en el tejido urbano y rural del país, y San José no es una excepción. El descenso en la venta de periódicos y revistas, motivado por el auge de la información digital y los cambios en los hábitos de consumo, ha provocado que muchos de estos establecimientos tengan que echar el cierre, especialmente en zonas rurales donde la demanda de prensa es mucho menor. A todo ello se une una falta evidente de apoyo institucional junto a la dificultad de adaptación a nuevas fórmulas de negocio.
Los quioscos, como el de San José, son tradicionalmente espacios emblemáticos en las ciudades y barrios que cumplen una función social y cultural relevante, pero que actualmente se enfrentan a una amenaza real de desaparición. Una situación que pone en riesgo la supervivencia de estos pequeños negocios y limita el acceso a la información tradicional, pues jamás se había vendido tan poca prensa. Un quiosco, como el de este barrio nijareño, que para poder subsistir se ha tenido que transformar en los últimos años en un escaparate de servicios, productos y chucherías diversas mucho más rentables que la venta de periódicos y revistas.
Mucho se habla en este país de proteger la cultura y su alrededor, pero pocas veces se menciona a los quioscos de prensa como elemento fundamental en su desarrollo. Unos faros culturales imprescindibles en nuestra sociedad que hoy se encuentran en vías de extinción de nuestro paisaje urbano. Espacios públicos de naturaleza fundamentalmente democrática, donde todas las voces conviven en el mismo espacio físico: periódicos de izquierda junto a periódicos de derecha, revistas especializadas para todos los gustos e intereses, publicaciones minoritarias que nunca llegarían a las grandes superficies.
Un ejercicio de pluralismo en cada esquina, un recordatorio diario de que la sociedad es diversa y que la información viene en múltiples versiones. Así, hoy, más que nunca, celebramos la contumacia del quiosquero de San José a echar el cierre a su establecimiento, que además reafirma con la creación de un puesto de trabajo.
