Para los no iniciados en la materia aclararemos que el regidor a que se refiere el título de esta opinión es el de Níjar, José Francisco Garrido, y los perjudicados -hasta las napias, como también se describe- los vecinos de las pedanías de San José y El Pozo de los Frailes, aunque no los únicos. Esta es la historia: la Asociación Vecinal de ambos barrios (AVSJyEPF) presidida por Carmen Fernández Peña se ha dirigido al Ayuntamiento de la Villa reclamando soluciones a los “numerosos microcortes y sucesivos restablecimientos de tensión” que han sucedido recientemente en ambos municipios.

No han sido los únicos, pues estas interrupciones de suministro eléctrico vienen ocurriendo con anterioridad, causando notables perjuicios a sus vecinos, profesionales, establecimientos hosteleros y pequeños comercios. Unas anomalías que se siguen produciendo a pesar de las medidas que dice haber adoptado la empresa distribuidora, y también de las gestiones ante la compañía que asegura haber realizado la Corporación municipal, con los resultados que todos seguimos padeciendo.

Alcalde, cuando las respuestas no llegan y los problemas cotidianos, como los reiterados cortes de luz, se eternizan, la decepción se convierte en hartazgo y el malestar ciudadano se agudiza como en este caso. Una percepción que genera desconfianza en las instituciones y sus representantes públicos, al parecer más preocupados ahora en la confrontación y al cálculo electoral que a resolver los problemas cotidianos como éstos que ahora reclama la Asociación entre otros.

En efecto, no todo es anunciar proyectos, visitar la misma obra varias veces, u obsequiar besos y abrazos a los vecinos. También sería deseable que sus representantes conozcan mejor los problemas de los barrios, escuchen las quejas de sus residentes, y se explique con claridad qué pueden resolver, cómo van a hacerlo y en qué plazo, premisas fundamentales todas ellas dentro de su labor de gobierno. La ciudadanía, en este caso la AVSJyEPF, no reclama milagros, pero sí explicaciones claras, plazos razonables y mecanismos para comprobar cuándo  se va a cumplir lo solicitado.

Unas respuestas que los ciudadanos de esta tierra esperan de su alcalde con diligencia y que ahora también reiteran por escrito. En definitiva, un mensaje que confirme la gestión y el valor de la palabra pública, gracias todo ello al impulso de una asociación vecinal que merece generales elogios por su dedicación y esfuerzo.