La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente en funciones, Catalina García, ha participado en Mojácar en el acto de suelta de 27 ejemplares de tortuga boba (‘Caretta caretta’) procedentes del anidamiento de una hembra en la playa de la Piedra Villazar en junio de 2025. Se trata del quinto anidamiento que se produce en una playa del litoral almeriense desde 2001, cuando se dio el primero de esta serie, en Vera, al que le siguió uno en Pulpí, en 2015, y dos más, también en Mojácar, en los años 2021 y 2023.

Los 27 ejemplares, que superan los 1,2 kilos de peso y una condición física adecuada, además de un buen estado sanitario general para su liberación, forman parte de la primigenia cámara de incubación de este anidamiento, en la que se encontraron depositados 99 huevos. Su liberación, en palabras de Catalina García, «es un nuevo capítulo de la historia de éxito de Andalucía en la protección de esta especie amenazada y, en general, en la protección de la biodiversidad».

Programa de seguimiento sanitario continuado

En el transcurso del mantenimiento y crecimiento en cautividad, los ejemplares han sido sometidos a un programa de seguimiento sanitario continuado, que ha incluido pesajes semanales, acompañados de revisión veterinaria individual, con el fin de evaluar su estado general, condición corporal y evolución clínica. Asimismo, se han realizado tomas de biometrías mensuales para monitorizar el crecimiento de los animales y comprobar su correcto desarrollo.

En este proceso han participado también el Acuario de Roquetas de Mar y Selwo Marina, que han acogido a varios ejemplares durante los últimos meses para realizar un seguimiento exhaustivo de su evolución.

Una especie amenazada y viajera

La tortuga boba es una especie amenazada que habita en mares cálidos y puede superar el metro de longitud y los 100 kilos. Son omnívoras y se alimentan de algas, bivalvos, crustáceos y medusas. A lo largo de su vida, realizan grandes migraciones, con una parte de su ciclo vital, correspondiente a la anidación, que es terrestre, acercándose a la playa para el desove, generalmente, en los meses de junio y julio, por lo que las actuaciones de conservación y recuperación de la especie, y la gestión de los eventos de anidamiento requiere de la cooperación entre la Junta de Andalucía, el Ministerio para la Transición Ecológica y las administraciones locales, junto al papel que juegan tanto las asociaciones de voluntariado como la ciudadanía.

La mayor frecuencia de anidaciones parece ser una combinación de factores, como la posible expansión del área de anidamiento de la especie, probablemente relacionada con el incremento de la temperatura del Mediterráneo, los esfuerzos realizados por los investigadores y las administraciones para un mejor conocimiento de la especie y sus pautas y, especialmente, una mayor concienciación ciudadana que muestra una actitud positiva hacia la conservación.