La posidonia oceánica es una planta marina perenne y endémica del Mediterráneo que se caracteriza por un crecimiento extremadamente lento y por una elevada sensibilidad a las alteraciones del medio. Estas características hacen que sus praderas sean ecosistemas especialmente vulnerables, pero también extraordinariamente valiosos desde el punto de vista ecológico.

Se trata de formaciones submarinas que actúan como auténticos ingenieros del ecosistema marino. Fijan el sustrato y contribuyen a estabilizar los fondos, protegen la línea de costa frente a la erosión y amortiguan el impacto del oleaje, además de funcionar como zonas de refugio, reproducción y alimentación para numerosas especies marinas, muchas de ellas de interés ecológico y pesquero. A ello se suma su elevada capacidad para fijar carbono, que puede ser hasta veinte veces superior a la de un bosque terrestre de igual tamaño, lo que las convierte en un aliado estratégico frente al cambio climático.

Andalucía cuenta con una superficie de 71,02 kilómetros cuadrados de praderas de posidonia, según la cartografía más reciente disponible,  concentradas principalmente en el litoral oriental andaluz, lo que convierte a la comunidad en un territorio clave para la conservación de este hábitat prioritario a escala europea.

Precisamente, esta semana, varios participantes, acompañados de especialistas del Centro de Buceo Isub, han participado en una jornada de seguimiento marino celebrada en San José (Níjar, Almería). Una inmersión donde han podido observar de cerca un ecosistema submarino esencial para la biodiversidad, dentro de una actividad promovida por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN Med) con el patrocinio de las marcas automovilísticas Omoda y Jaecoo.

Estas jornadas de seguimiento se enmarcan dentro del proyecto de ciencia ciudadana del Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN en el marco de la Red POSIMED de Andalucía, una iniciativa de seguimiento que fomenta la participación voluntaria de la ciudadanía en las tareas de observación y control del estado de las praderas marinas. Un enfoque que permite ampliar la base de información disponible y reforzar la concienciación social sobre la importancia de la posidonia, integrando el conocimiento científico con la implicación directa de la población.