Ignoro la condición física del alcalde de Níjar, José Francisco Garrido, mas si juzgamos por las caminatas que exhibe cada día visitando obras, paseando con vecinos, inaugurando ferias y fiestas o anunciando proyectos allá donde acude, debemos convenir que la forma corporal del primer edil es adecuada para el ejercicio de sus responsabilidades al frente del gobierno municipal, además de un excelente conocimiento del terreno que administra.
Sin embargo, tamaña condición física y dominio de los alrededores no ha impedido que a Garrido le saquen los colores el Servicio Jesuita de Migrantes de Almería (SJM) a través de un preciso informe publicado por esta ONG: Vivir sin existir. Barreras de acceso al padrón en el municipio de Níjar.
Es bien sabido que los municipios gobernados por el PP y VOX se han implementado políticas más restrictivas, se han intensificado las trabas administrativas para la regulación de personas migrantes, y el Gobierno del Ayuntamiento de Níjar es un buen ejemplo de estas barreras, según denuncia SJM.
Con un núcleo de población de unos 3.500 migrantes en su territorio, gran parte de ellos transitando por la localidad y barrios aledaños en situación irregular, residiendo en campamentos de infraviviendas, con calles de barro, escaso acceso a luz o agua, desde donde acuden a sus lugares de trabajo bajo plástico, las dificultades para su regulación están siendo notorias.
Así lo señala en informe de SJM, denunciando una situación que limita la posibilidad de que muchas de estas personas puedan iniciar procesos de regularización o acceder a servicios básicos. Una situación que incrementa la vulnerabilidad y exclusión social, ante las trabas que impone el Ayuntamiento de Níjar a la hora de garantizar un acceso al padrón ajustado a derecho.
Entre las principales dificultades detectadas por el Servicio Jesuita de Migrantes de Almería aparecen la exigencia de autorizaciones de propietarios, las denegaciones tras visitas de comprobación realizadas en horarios incompatibles con las jornadas agrícolas, los expedientes paralizados durante meses sin resolución o los rechazos verbales en ventanilla sin posibilidad de recurso.
Esta escasa colaboración en los procesos de regularización por parte del Ayuntamiento agrava aún más las dificultades existentes, y bloquea el acceso de estas personas a derechos fundamentales y a la posibilidad de ser reconocida oficialmente su lugar de residencia.
Solo mediante una cooperación institucional y voluntad política sostenida del Ayuntamiento de Níjar será posible avanzar hacia políticas inclusivas que respondan a la diversidad y necesidades residenciales del municipio. Solo así se promueve el respeto y la dignidad de estas personas, independientemente de su origen o situación administrativa, porque empadronarse, como señala SJM, no debería ser un privilegio señor alcalde.
