La democracia municipal debería ser el espacio político más próximo al ciudadano. Sin embargo, con demasiada frecuencia las decisiones de los concejales parecen responder antes a las instrucciones de sus formaciones políticas que a las necesidades concretas del municipio.
Una dependencia que se acaba de constatar en el gobierno del Ayuntamiento de Níjar tras la declaración como municipio turístico gay friendly con el voto en contra de la edil de VOX y concejal de Turismo de la Corporación, Pilar Fenoy. La discípula de Santiago Abascal en el Gobierno municipal nijareño ha argumentado su rechazo en que se pueda etiquetar institucionalmente “una línea especifica en la política turística municipal”, además de por coherencia con los principios y modelo de gestión de VOX.
El municipio no es una sucursal del partido, ni la concejal- también vicealcaldesa por gracia de los pactos de investidura- una simple delegada de los órganos internos de su partido. Mas la contradicción es especialmente visible cuando el rechazo procede precisamente de la encargada de ejecutar la política turística de Níjar, donde algunas de sus pedanías- como Las Negras, San José o Rodalquilar- ya cuentan con presencia y atractivo para el turismo LGTBIQ+.
La categoría gay friendly se ha consolidado internacionalmente como un atributo diferenciador para hoteles, resorts, restaurantes, bares y destinos que buscan atraer a un segmento de mercado de alto poder adquisitivo. Es decir, entornos libres de discriminación que ofrecen seguridad y hospitalidad, permitiendo que los clientes puedan expresarse y disfrutar de su estancia sin temor a prejuicios o rechazos. Mas que una ideología, como justifica Fenoy, el concepto se alinea con los principios del turismo responsable, promoviendo la diversidad, igualdad e inclusión social, además de ser valores estratégicos para la competitividad y sostenibilidad del sector.
Acierta el PP con esta medida al compatibilizar dos objetivos: proyectarse como fuerza institucional capaz de respaldar políticas inclusivas con apoyo trasversal, incluidas iniciativas impulsadas por el PSOE y entidades sociales, además de priorizar la reputación del destino y el argumento económico que supone para las empresas de la comarca ostentar este distintivo. Todo ello a pesar de hacer visible una divergencia interna del gobierno municipal con su coaligado habitual.
Discrepancias que serán más frecuentes a partir de ahora, donde la proximidad de las urnas impone una nueva lógica: reforzar la identidad propia, recuperar espacio político y ofrecer al electorado un perfil reconocible y diferenciador, argumentos que Fenoy necesita imperiosamente recalcar. No en vano, allí donde existen gobiernos de coalición, como en el caso de Níjar, cada formación intentará llegar a las próximas elecciones con un relato privativo, aunque la pugna pueda aumentar la tensión interna y dificultar la aprobación de medidas en los últimos meses del mandato.
Buscar diferenciarse sin romper por completo los puentes que podrían necesitar tras las elecciones serán ahora objetivos prioritarios. Los pactos pasan así a un segundo plano en el discurso, aunque podrían seguir siendo decisivos cuando las urnas determinen la composición de los futuros gobiernos en los ayuntamientos. Las divergencias no han hecho más que empezar y los partidos políticos redoblan sus esfuerzos por distinguirse.
