Bajo Andarax, Poniente, Levante y localidades como Almería, Níjar o Tabernas figuran entre las zonas más sensibles de una provincia situada en una de las áreas de mayor peligrosidad sísmica de España, según el Instituto Geográfico Nacional.
La provincia de Almería vive con una realidad geológica que afecta a todo su territorio: sus 103 municipios están expuestos, en mayor o menor medida, a la amenaza sísmica. Aunque el riesgo no se distribuye de forma uniforme, los mapas de peligrosidad y los registros históricos sitúan al conjunto provincial dentro del sureste peninsular, una de las zonas con más actividad sísmica de España.
Las áreas del Bajo Andarax, el Poniente y el Levante almeriense aparecen entre los espacios con mayor sensibilidad, junto a municipios de referencia como Almería, Níjar o Tabernas. La concentración de fallas activas, la proximidad al contacto entre las placas africana y euroasiática y los antecedentes de episodios sísmicos explican que la vigilancia sea especialmente intensa en estas zonas.
Una provincia marcada por la actividad sísmica
Almería forma parte de las Cordilleras Béticas, un entorno geológico activo en el que la presión acumulada bajo la superficie puede liberarse en forma de terremotos. El Instituto Geográfico Nacional mantiene información actualizada sobre sismicidad, terremotos recientes, estaciones sísmicas y mapas de peligrosidad, herramientas clave para seguir la evolución de estos fenómenos (Información sísmica – Instituto Geográfico Nacional).
Los episodios registrados en los últimos años han vuelto a poner el foco en puntos como Tabernas, el entorno de Sierra Alhamilla, el Almanzora o el litoral occidental. Sin embargo, los expertos recuerdan que la existencia de peligrosidad sísmica no implica necesariamente la inminencia de un gran terremoto, sino la necesidad de planificación, prevención y cumplimiento riguroso de las normas de construcción sismorresistente.
Planes de emergencia y cultura preventiva
La exposición de todos los municipios almerienses refuerza la importancia de contar con planes municipales de actuación, protocolos de respuesta y campañas de información dirigidas a la ciudadanía. La preparación ante un seísmo incluye medidas tan básicas como conocer las zonas seguras dentro de edificios, evitar el uso de ascensores durante una sacudida y seguir siempre las indicaciones de Protección Civil y de los servicios de emergencia.
La provincia no puede evitar su condición sísmica, pero sí puede reducir sus efectos mediante prevención, actualización de infraestructuras, educación ciudadana y coordinación institucional. En un territorio acostumbrado a convivir con temblores de distinta intensidad, la clave está en transformar el conocimiento del riesgo en capacidad de respuesta.
Terremoto de Almería de 1804 (Publicación del IGN)
El documento alojado en la web del Instituto Geográfico Nacional (IGN) corresponde a la obra monográfica titulada «Los terremotos de Almería de 1804. En el Archivo Histórico Nacional», escrita por el sismólogo Patrick Murphy Corella y editada por el IGN.
El trabajo demuestra que el año 1804 estuvo marcado por dos importantes crisis sísmicas interconectadas en el sur peninsular:
La serie de Motril (enero de 1804): Evento precursor que afectó a la zona litoral de Granada y el poniente almeriense.
La serie de Dalías / Almería (25 de agosto de 1804): El terremoto principal y más devastador de la época, con réplicas que se prolongaron hasta 1805, con epicentro localizado en el Campo de Dalías / entorno del Mar de Alborán.
Impacto y municipios más afectados
Dalías: Fue la población más castigada (intensidad VIII–IX). Quedó prácticamente arrasada en su totalidad, registrando unas 267 personas fallecidas.
Berja: Sufrió el derrumbe de numerosas viviendas, murallas y las torres de sus iglesias (como la Parroquia de la Anunciación), cobrándose unos 40 fallecidos.
Canjáyar: Cerca de 60 viviendas quedaron destruidas y más de 120 tuvieron que ser demolidas por riesgo inminente de colapso (4 fallecidos).
Roquetas de Mar y Adra: Importantes daños en fortalezas e infraestructura (incluido el Castillo de Santa Ana y la iglesia de Adra).
Almería (Capital): Registró intensidad VII. Provocó pánico generalizado, grietas graves en numerosos edificios y obligó a las autoridades locales a publicar bandos para mantener el orden público.
Consecuencias humanas, hidrogeológicas y urbanísticas
- Pérdidas materiales e hidrogeología: Se estima que unas 2.500 viviendas fueron destruidas y más de 4.000 resultaron dañadas. Además, el seísmo alteró los acuíferos de la Sierra de Gádor, haciendo que manantiales en Berja y Dalías duplicaran su caudal temporalmente.
- Balance de víctimas: Las cifras confirmadas en documentos oficiales contabilizan más de 175 muertos y 154 heridos, aunque fuentes gubernamentales y crónicas de la época elevan las víctimas a más de 400 fallecidos.
- Medidas del Gobierno: La magnitud del desastre hizo que el rey Carlos IV y el gobierno central decretaran la exención de impuestos y ayudas para Almería, Berja, Dalías, Roquetas, Canjáyar, Adra, Ugíjar, Turón y Motril.
- Rediseño urbano: La destrucción fue tan profunda que la reconstrucción posterior a 1804 definió el trazado urbanístico moderno de varios municipios del Poniente Almeriense.
