La Puerta de Purchena volvió a convertirse este domingo, 4 de octubre, en el epicentro de la protesta por el derecho a la vivienda en Almería. Desde las 11:00 horas alrededor de un millar de personas, según Canal Sur, secundaron la concentración convocada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Almería bajo el lema «Contra el negocio de la vivienda» y con una consigna que marca el rumbo del movimiento: «Hacia la huelga general».
La movilización llegó apenas dos días después de que el Congreso de los Diputados tumbara, el pasado viernes 2 de octubre, los dos reales decretos-ley de vivienda. El primero de ellos cayó por 178 votos en contra frente a 172 a favor, con el voto contrario de PP, Vox, Junts y UPN. La protesta sirvió también para mostrar apoyo al conocido como «caso Maricarmen», el desahucio de una mujer de 87 años que se ha convertido en símbolo de la emergencia habitacional.
Las reivindicaciones
«Hasta que bajemos los precios. Hasta que los contratos sean indefinidos. Hasta que la vivienda deje de ser un negocio». Con este mensaje, la organización resumió unas demandas que se repitieron a lo largo de la concentración: contratos de alquiler indefinidos, una bajada de los precios del alquiler, la recuperación de las viviendas en manos de fondos y bancos, el fin de los desahucios y un aumento del parque de vivienda pública.
Cierre del ciclo andaluz y camino a la huelga general
La cita almeriense, junto con la convocada en Córdoba para las 19:00 horas de este mismo domingo, pone el broche final al ciclo de movilizaciones por la vivienda en Andalucía. La ronda arrancó el viernes en Sevilla y continuó el sábado en Cádiz, Huelva, Jerez, Granada y Málaga, mientras que Jaén no contó con convocatoria oficial.
Lejos de dar por cerrada la protesta, el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Almería ya prepara su siguiente paso. La organización celebrará su primera asamblea en un par de semanas y trabaja en la organización de una huelga general por la vivienda, para la que buscará el respaldo de sindicatos laborales, partidos políticos, movimientos sociales y otros colectivos. El mensaje lanzado desde la Puerta de Purchena fue claro: la lucha por la vivienda en Almería no ha hecho más que empezar.
