​La popular artista de flamenco-pop ofreció este jueves un espectáculo vibrante e íntimo, conectando directamente con un público entregado que no dejó de cantar, bailar y grabar cada instante con sus teléfonos.

​La noche festiva de Níjar vivió uno de sus puntos álgidos con el esperado concierto de Sonia Priego, «La Húngara». Con una Plaza Glorieta abarrotada hasta el límite de su capacidad, la cantante sevillana demostró por qué sigue siendo una de las figuras más queridas de la música popular y el flamenco urbano. 

​Desde los primeros minutos sobre el escenario, luciendo un elegante vestido negro y respaldada por su banda en directo, La Húngara derrochó cercanía y complicidad. Tras agradecer el cariño de los asistentes, la artista rompió la distancia habitual pidiendo directamente al público que eligiera las canciones de la noche. 

​Entre ovaciones y un mar de pantallas encendidas capturando la actuación, sonaron clásicos indispensables como “Fiesta en el corazón” y el aclamado “Tengo que impedir esa boda”, coreados al unísono por cientos de vecinos y visitantes de todas las edades. 

​La actuación reafirma el tirón de una artista que ha sabido reinventarse y mantenerse en lo más alto —recordando sus recientes colaboraciones con figuras de la talla de C. Tangana (“Tú Me Dejaste De Querer”)—. La velada concluyó entre aplausos masivos, consolidando este concierto como uno de los momentos más memorables de las festividades locales.