Hay gestos politicos que, por repetitivos, parecen inocentes. Una estrategia basada más en la exaltación personal o partidista que en la gestión honesta y oportuna de la realidad. Así ocurre con sospechosa puntualidad cada vez que en el horizonte se atisban elecciones y los gobernantes andan más preocupados en gestionar la parafernalia que pueda captar la atención de los votantes.
Un habito manejado con solvencia por el alcalde de Níjar, José Francisco Garrido, donde cada obra inaugurada, anunciada, visitada, o convenientemente retrasada se convierte en el mejor escaparate de su gestión, mientras hace caso omiso a las necesarias reivindicaciones que continuamente le reclama la ciudadania para sus respectivas poblaciones.
De una tacada Garrido acaba de convocar concurso para realizar obras de mejora en accesos, plazas y calles en San José, Fernán Pérez, Las Negras, además de otro para adquirir terrenos para aparcamiento en el casco urbano de Níjar y zonas libres, por ahora. Proyectos redactados en su día que aparecen casualmente a tan sólo meses vista de unas elecciones municipales de incierto resultado.
El problema, en efecto, no está en inaugurar, ní que el alcalde de Níjar informe a la ciudadania de los servicios que entran en funcionamiento, pues toda comunidad tiene derecho a conocer cuándo se abre o arregla un colegio, un centro de salud, una calle, biblioteca, nuevos servicios, o una instalación deportiva. El abuso aparece cuando se sustituye la explicación por el eslogan, el balance riguroso por la propaganda y el anuncio casual de proyectos en momentos preelectorales.
Así, no es raro ver obras abiertas o anunciadas con urgencia para poder ser concluidas antes de las elecciones, equipamientos presentados o en ejecución visitados dos o más veces, o proyectos dormidos y rescatados justo cuando el calendario empieza a oler a papeleta electoral. Sospechosamente, lo que durante meses parecía esperar turno administrativo, se presenta ahora ante la ciudadania como prueba de eficacia gubernamental con el anuncio casual de diversas actuaciones. En esos casos, la prioridad no parece estar al servicio del ciudadano, sino en la rentabilidad política del político que las presenta.
No se trata de exigir silencio a quienes nos gobiernan ni de negar sus aciertos, mas las obras, servicios y demás proyectos deben ejecutarse o presentarse cuando estén dispuestos, proyectados y sean oportunos, no cuando convengan a los politicos por interés electoral.
