El cambio al horario de invierno siempre se realiza en la madrugada del último domingo de octubre. Por lo tanto, este año tendrá lugar la noche del sábado 24 al domingo 25 de octubre de 2026.
En concreto, el movimiento de las agujas (o la actualización de los dispositivos) será a las 3:00 h de la madrugada, cuando los relojes deberán retrasarse hasta las 2:00 h (en Canarias, a las 2:00 h serán las 1:00 h).
Este ajuste significa que esa noche se ganan 60 minutos de tiempo, por lo que a partir de ese domingo amanecerá más temprano, pero también anochecerá antes, lo que reducirá significativamente las horas de luz natural durante las tardes.
¿Cómo puede afectar al estado de ánimo el cambio de hora?
Aunque ganar una hora de sueño parece un beneficio inmediato, el cambio abrupto altera el ritmo cardiaco (el reloj biológico interno). Esta desincronización, sumada a la pérdida de luz solar en horario vespertino, puede tener efectos temporales en el estado de ánimo y la salud.
Uno de ellos es el conocido como Trastorno Afectivo Estacional (TAE), que hace referencia a la reducción de horas de luz natural, que puede desencadenar síntomas de tristeza, apatía o falta de energía en personas sensibles a los cambios estacionales.
Este puede venir acompañado de fatiga y somnolencia, puesto que el cuerpo tarda unos días en habituarse a los nuevos horarios de sueño y comidas, lo que puede generar cansancio durante el día.
Además, en conjunto, estos signos pueden derivar en irritabilidad y falta de concentración. La alteración de la melatonina (hormona del sueño) por el cambio en la exposición solar suele provocar variaciones de humor y dificultades para mantener el enfoque durante los primeros días.
