Con más de 30 años como musico a sus espaldas, bien en grupo o en solitario, Antonio Álvarez nos habla de su ultimo disco «Calle Música»- ya está preparando una nueva grabación- y de su próxima actuación, el 13 de junio, en la Casa de los Volcanes, en Rodalquilar, de la mano de la Asociación Cactus Níjar.

Antonio, llevas más de 30 años haciendo música en Almería. ¿Cómo ha cambiado tu forma de entender la música desde aquellos primeros años hasta hoy?

Sí, los años suman, desde finales de los 80 llevo vinculado a la música. Y siempre la entendí como un dictado de la emoción, de la pasión, de la entrega. La búsqueda de un sueño y compartir todo eso con quien sea receptivo a tu labor. Y sigo instalado en los mismos cánones, con algo más de experiencia, supongo, jajaja…

Has pasado por proyectos muy distintos: Plancton, Piccolissima Jug Band, Beatles Connection, Trovamundos, etc. y tu carrera en solitario. ¿Qué te ha aportado cada uno de estos mundos musicales?

Ha sido una de mis máximas, no cerrarme a experiencias estilísticas. Me he movido y sigo, por el Rock, Pop, Folk, Canción autor o Swing-Jazz… Todo suma, todo enriquece. Si algo creo que hace a la música un idioma universal es eso, y modestamente lo he llevado a gala. Supongo que eso ha impregnado mi forma de escribir canciones.

Calle Música

Hablemos de tu último disco “Calle Música”, que nace en un paseo por los alrededores de la Alcazaba. ¿Puedes contarnos esa historia? ¿Qué tuvo ese día para que se convirtiera en todo un álbum?

La célula inicial surge de una foto, que una compañera de mi trabajo y almeriense de origen me mostró, de ese recodo. La foto me arrebató. Era una calle muy sencilla, algo demacrada, pero llena de color, con el fondo de la Alcazaba. Después camino a un concierto en la Guajira me topé con esa esquina, y surgió la chispa…

Has dicho que “Calle Música” es como tu particular “Penny Lane”. ¿Qué calles, plazas o rincones de Almería son los verdaderos protagonistas del disco?

La comparo con esa mítica canción, porque es un paseo por una calle de siempre, donde una puerta azul es un espejo del mar, donde debe su nombre a que allí ensayaba la banda municipal,… En la canción aparece el Paseo, el Kiosco Amalia… Pero fíjate, eso tal vez sea una sábana que la cubre, en el fondo subyace una llamada a la mezcla, a no tener miedo a “pasear por diversos estilos musicales”, de hecho hay folk soul y hasta una guitarra flamenca. Quise pasear a mi manera, por una Almería real e imaginaria a la vez.

El álbum suena luminoso, muy mediterráneo. Has comentado que es tu disco más alegre. ¿Cómo conseguiste trasladar esa luz y esa sensación de Almería a las canciones?

Porque Almería es eso básicamente, “la irrenunciable llamada de la luz” que escribió el poeta Valente. Traté de impregnarme de esa luz, de un Pop luminoso, aunque en el trabajo se cuelan diversos estilos.

¿Hay alguna canción del disco que tenga un significado especialmente personal o que te emocione más al tocarla?

Pues te diría que la mayoría. No sabría escoger una, depende del momento. Tengo muchas más canciones que “pasean” por esa Almería de mis emociones, de mis recuerdos, de mis nostalgias, … Pero entraron esas diez: alguna se escribió en los años noventa, como “La taberna del irlandés”, “Una noche en la Isleta” o “Verano naïf”, pero hay canciones más actuales.

En directo sueles presentarlo en formato trío acústico con Carlos López y Ramón García. ¿Cómo cambia la esencia de “Calle Música” cuando lo tocas en esta formación tan íntima?

Las primeras presentaciones, y mi ideal siempre ha sido y es poder llevarlo en formato quinteto, con toda la Banda en Movimiento… pero no es fácil, por logística. Así que hay que amoldarse a lo que se puede, y el formato trío es bastante cómodo. Voy muy bien arropado por dos grandes cracs como Carlos y Ramón, que además son mis amigos. Un lujo.

 Almería y Cabo de Gata

Almería y el Parque Natural de Cabo de Gata tienen una luz y una energía muy especiales. ¿Sientes que este entorno se conecta de alguna forma con la atmósfera de “Calle Música”?

Por supuesto, hay dos canciones directamente vinculadas a él. “Una noche en la Isleta” rememora noches de juventud y verbena del Carmen a inicios de los noventa en la Isleta del Moro. Y “Verano naïf” es un homenaje a las canciones del verano, y está asociada directamente a Las Salinas del Cabo de Gata. El Cabo es uno de mis lugares predilectos en mi vida por numerosas razones. Y no es nada nuevo en mi catálogo, ya en mi segundo disco grabé una canción, “Cometas de Bhaktapur”, que enlaza un sitio de Nepal que conocí y sus cometas, con las gaviotas del Cabo… Cabo de Gata es y seguirá siendo motivo de inspiración.

La Asociación Cactus Níjar te trae hasta aquí el 13 de junio en la Casa de los Volcanes de Rodalquilar. ¿Qué significa para ti tocar en espacios como este, más cercanos y vinculados al territorio?

Pues un honor y siempre un nuevo reto. Llevar mi cancionero a nuevos ámbitos, y ante un público como el de vuestra asociación, amable, respetuoso y melómano es una responsabilidad.  Vamos con muchas ganas de disfrutar y hacer disfrutar, y encima es mi santo. ¡Qué mejor manera de celebrarlo!

¿Qué es lo que quieres que el público se lleve después de escucharte ese día?

Pues un buen sabor de boca. En la lírica (las letras son fundamentales en mis canciones), y musicalmente que paladeen a tres veteranos resistentes, y no emergentes, intentando enhebrar y vestir unas canciones con gusto y elegancia.

Mirada personal y futuro 

Después de tantos años de trayectoria, ¿qué es lo que más te sigue ilusionando de hacer canciones?

Ahora que estoy imbuido en una nueva grabación, “El universo en calma”, y tras unos meses algo abatido en lo personal, … siento que retomar cosas escritas, pulir bocetos, reescribir, y enfrentarte a unas nuevas canciones es una tabla siempre de salvación y por otro lado echarte un pulso a ti mismo, demostrarte que eres capaz de dar un paso más, de seguir creciendo en lírica y música, de emocionarte, y que todo eso llegue a alguien o a algún sitio… Sigue siendo pura magia.

¿Hay algún rincón de Almería que aún no hayas musicalizado y que te gustaría cantar en el futuro?

En cualquier momento salta la liebre, y por qué no. La libreta y el móvil están pendientes  y prestos al sitio que pisas y respiras. Sí te adelanto que lo nuevo que estoy grabando mira bastante hacia arriba, de una u otra forma al espacio. Y los cielos desde muchos puntos de Almería son alucinantes…

Escena actual almeriense

Seamos críticos con el ambiente musical de nuestra provincia. Bajo tu punto de vista, ¿de qué presume y de qué carece la escena musical almeriense?

Si de algo se presume, seguro que es de lo que más se carece. Creo que es fundamental que la cantera, la gente joven que viene con sangre nueva, ideas y fuerza física, pueda poner en valor su trabajo, en el gazpacho de estilos que sea. Dar voz a la amplitud estilística es básico, y no solo comer del mismo plato. Si a eso le unes la veteranía de gente que seguimos caminando, siempre habrá propuestas que pongan en valor lo importante, la música, y no el reel, o el postureo u otras cosas que llegaron para perturbar demasiado el verdadero mensaje, …

¿Apuestan las administraciones públicas lo suficiente por nuestros artistas?

Nunca es suficiente. Pero sí me consta que en Almería se hace lo que se puede, y hay bastante actitud apoyando festivales y propuestas. “La montaña no va a Mahoma, es él quien debe ir a la montaña” proponiendo, estimulando o tirando de las orejas a quien gestiona presupuestos en cultura…  Y eso es más que importante como abono a lo que pueda surgir. Es fundamental el empuje de lo público,  pero también de lo privado…  Todo aúna en pos de la cultura y la “industria del entretenimiento”. Cactus Níjar es un ejemplo desde el asociacionismo.

Para terminar… ¿cuál es la mejor canción de “Calle Música” para ver atardecer desde el Playazo de Rodalquilar?

Creo que la canción que abre el disco: “Un segundo de belleza” sería ideal… Atrapar “el instante”, que en cierto modo es lo que pretende esa canción, sigue siendo el objetivo de cualquier creación artística.