Los grupos a la izquierda del PSOE se encuentran ensimismados en rivalidades y enredos en conflictos internos. No se discuten propuestas para facilitar alquileres asequibles o para que los datos macroeconómicos que, tras ocho años en el poder, exhibe el Gobierno se traduzcan en una mejora del nivel de vida de las capas más humildes.

Lo que se trasmite es un triste espectáculo de la vieja política supuestamente denostada por algunos de los protagonistas de la refriega, encarnando un descarado pulso para repartirse los puestos en las listas.