Las caballerizas del Castillo de San Andrés han acogido la presentación oficial del I Festival Flamenco “Antonio Segura”, una cita cultural de primer nivel que se celebrará en el emblemático monumento el próximo miércoles, 12 de agosto, a partir de las 22.00 horas. El alcalde de Carboneras, Salvador Hernández, ha dado a conocer la propuesta acompañado por las cantaoras Antonia López y Rocío Segura, esposa e hija del homenajeado. El certamen nace con vocación de continuidad tras el éxito del festival de homenaje a Antonio Segura celebrado el pasado verano en el municipio.
El cartel estará encabezado por Pedro “El Granaíno”, referente indiscutible del cante actual con una voz llena de fuerza y profundo arraigo tradicional. Junto a él estará Jeromo Segura, una de las voces más respetadas de la escena contemporánea, caracterizada por su fina sensibilidad y el respeto a los cantes clásicos.
Por su parte, Rocío Segura aportará la elegancia y el temperamento del cante femenino junto a la carga emotiva de cantar a la memoria de su padre, y la veterana cantaora Antonia López trasladará su experiencia y solvencia sobre el escenario, al que llega como pilar fundamental en la transmisión del arte flamenco en su familia. A las guitarras estarán Manolito Herrera y Gabriel Lorente, mientras que en las palmas podrá disfrutarse de Juan Andrés Heredia y Antonio “El Pescao”.
Las entradas están ya a la venta, a un precio de 25 euros, y se podrán adquirir de manera exclusiva en el establecimiento “La Barbería” de Carboneras.
El legado de Antonio Segura
Antonio Segura López (1944-2023), nacido en Almería y con raíces familiares en Carboneras fue pescador de profesión y aficionado al flamenco de grandes convicciones. Encarnó a esa generación de hombres y mujeres que, lejos del foco mediático y desde la humildad, preservaron el flamenco como una forma de vida, amistad y generosidad.
Junto a su esposa, Antonia López, transmitió la devoción por el cante a su hija Rocío, siendo una referencia y un apoyo fundamental en su carrera artística. El certamen perpetúa así su legado y rinde homenaje a todos los aficionados anónimos que garantizan que el patrimonio flamenco se mantenga vivo de generación en generación
