Presenta este sábado su nueva exposición en la Casa de los Volcanes de Rodalquilar, a través de la Asociación Cultural Cactus Níjar.
-Pedro, eres Doctor en Arquitectura y profesor de Expresión Gráfica, pero también un acuarelista premiado internacionalmente. ¿Dónde termina el arquitecto cuadriculado y dónde empieza el artista libre, o es que ambos comparten el mismo espacio en tu mente?
La arquitectura también tiene una parte muy creativa. Es una disciplina en la que conviven la técnica, la sensibilidad y la capacidad de imaginar espacios. Por eso no creo que exista una frontera muy clara entre el arquitecto y el artista. Tanto la arquitectura como la pintura nacen de la misma necesidad: observar, comprender y representar el espacio que nos rodea. La arquitectura me ha enseñado a mirar con atención y a entender la estructura de las cosas, mientras que la acuarela me permite ser más intuitivo y dejar que la emoción tenga también su lugar. Para mí son dos formas distintas de expresarme que se complementan constantemente.
-Has ganado varios premios de pintura rápida. Esa disciplina exige una velocidad y una toma de decisiones radicalmente opuesta a la paciencia y precisión que requiere el diseño arquitectónico. ¿Cómo gestionas esa adrenalina del directo frente al papel?
Precisamente eso es lo que me atrae. En un concurso de pintura rápida no hay tiempo para dudar demasiado. Hay que confiar en la experiencia, simplificar y aceptar que no todo puede estar controlado. De hecho, en la acuarela me gusta provocar el descontrol del agua para que sea ella quien termine de construir parte de la obra. Ese diálogo entre el control y lo imprevisible es, para mí, una de las grandes virtudes de esta técnica. En un concurso esa sensación se intensifica y obliga a tomar decisiones con naturalidad. Muchas veces el resultado acaba siendo más fresco y espontáneo.
-Colaborando con leyendas de la acuarela como Álvaro Castagnet o Geoffrey Wynne, has dirigido varios cursos. Al trabajar codo con codo con ellos, ¿qué es lo más valioso que has aprendido sobre el oficio y qué intentas transmitir a tus propios alumnos?
Ha sido un privilegio compartir tiempo con artistas de ese nivel. Más allá de la técnica, lo que más me ha llamado la atención es la importancia que le dan a encontrar una voz propia. Todos dominan la acuarela, pero ninguno pinta como otro. Eso intento transmitir también a los alumnos: aprender la técnica es importante, pero todavía lo es más desarrollar una manera personal de mirar y de contar las cosas.
-Muchos de tus cuadros juegan con el paisaje urbano y el litoral. ¿Ves tus cuadros como representaciones de la realidad o como una especie de deconstrucción abstracta de las ciudades que observas?
Parten siempre de la realidad, pero no buscan describirla de forma literal. Me gusta simplificar, eliminar lo que sobra y quedarme con aquello que realmente transmite el carácter de un lugar: la luz, el ritmo de las formas o la atmósfera. Si alguien reconoce un sitio en una obra, me alegra, pero me interesa mucho más que reconozca una emoción.
-Tus cuadros tienen mucha personalidad. La provincia de Almería es pura luz, volúmenes y paisajes áridos. ¿Cuánto de la fisonomía de esta tierra ha moldeado esa identidad tan marcada que vemos hoy en tu obra?
Muchísimo. Crecer y vivir rodeado de estos paisajes hace que, casi sin darte cuenta, acabes incorporándolos a tu forma de pintar. La luz de Almería, sus contrastes, los espacios abiertos o la presencia del mar forman parte de mi manera de entender el paisaje. Aunque pinte en otros lugares, siempre hay algo de esa forma de mirar que me acompaña.
-Este sábado expones en la Casa de los Volcanes de Rodalquilar, un espacio con una carga histórica, minera y geológica brutal. ¿Qué nos vamos a encontrar en esta muestra?
Es una selección de obras que reúne buena parte de los temas que llevo trabajando en los últimos años: paisajes urbanos, puertos, arquitectura industrial y algunos rincones del litoral. Son acuarelas en las que la luz tiene un papel muy importante y donde intento encontrar belleza en lugares que, a veces, pasan desapercibidos. Exponer en un espacio como la Casa de los Volcanes tiene además un significado especial porque dialoga muy bien con ese interés por el territorio y su historia.
-Háblanos para finalizar de tus futuros proyectos. ¿Qué tienes en mente y dónde serán tus próximas exposiciones?
Me gusta ir trabajando proyecto a proyecto. Ahora mismo estoy centrado en seguir desarrollando nuevas series de acuarelas y en preparar algunas exposiciones. También quiero seguir compaginando la pintura con la docencia, porque creo que ambas facetas se enriquecen mutuamente. Mi intención es seguir pintando, aprendiendo y disfrutando del proceso, que al final es lo que me mueve desde el principio.
