Las elecciones del pasado 17 de mayo en Andalucía han demostrado el poder de convocatoria de la formación de Santiago Abascal, representada en todas las provincias andaluzas gracias a los más de 570.000 votos y 15 escaños obtenidos en el Parlamento regional. Unos resultados que han situado a Manuel Gavira, de VOX, como vicepresidente segundo del nuevo Gobierno andaluz, al verse obligado el PP a contar con sus votos para revalidar la mayoría absoluta, que hasta ahora ostentaba en solitario Moreno Bonilla. Un presidente con un perfil moderado que ahora amenaza ruina como dirigente contrario a los postulados de Vox y referente de una derecha que combate desde las ideas y los valores a la formación ultra.

Unos escaños que la ultraderecha ha conseguido gracias a los votos procedentes de una juventud desengañada, barrios obreros, y poblaciones rurales e inmigrantes donde el auge extremista ha sido relevante en perjuicio de otras formaciones de progreso. Una penetración en zonas que en principio deberían identificarse con los postulados de izquierda y, sin embargo, se han decantado por Vox, convertida así en la tercera fuerza política de la Comunidad.

Un precedente que se abrirá de nuevo en unos meses, cuando se convoquen comicios municipales, autonómicos  y generales . PP y Vox son ya de hecho un bloque en el que sus integrantes concurren por separado, pero están condenados a pactar allá donde sumen mayoría, como ya ocurre en diversos territorios del Estado, incluida Andalucía.

La formación de Abascal ha reforzado su presencia en el panorama político de este país que, no obstante, puede seguir aumentado con sus postulados controvertidos y de dudosa aplicación. Un partido al que con frecuencia se le tacha de xenófobo y demencial, y que ahora con los 15 diputados obtenidos en esta tierra será protagonista indiscutible en el Parlamento de Andalucía durante la Legislatura recién inaugurada.

Con semejante bagaje nadie duda que la representación escénica de la formación ultra en el Parlamento andaluz sea de sesión continua y controvertida como también su participación en la Administración Autonómica, a pesar de los visos de moderación anunciados Moreno Bonilla en su comparecencia para dar a conocer el nuevo Gobierno andaluz. Un proscenio parlamentario que tendrá que compartir con otros grupos que también prometen encandilar al respetable durante los próximos cuatro años. Permanezcan atentos al hemiciclo.